domingo, 25 de junio de 2006

¿Y cuál es la pregunta?


Preguntando a Google cuál es la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás...

A ver, a ver...
La respuesta.

Qué puntazo. :-D Con esto ya les perdono lo de los astronautas africanos.

(Gracias a Individuo Desconocido, de es.rec.ficcion.misc.)

jueves, 22 de junio de 2006

22 de junio... ¡Feliz «San Moro»!


Un tío cojonudo, en serio22 de junio, Santo Tomás Moro, patrón de... ¿¡los gobernantes y políticos!? ¡Bah!

Como no les bastaba con robar dinero y poder a manos llenas, tenían que robar también un patrón. :-))

Bueno, en realidad el señor Wojtyla se lo entregó en bandeja de plata en el año 2000. (Para más INRI, tenía que ser precisamente ese año; si es que...)

Antes de eso, Santo Tomás Moro era el patrón de la ciencia ficción. Lo era oficiosamente, eso sí, pero lo era. Hasta yo, que soy ateo, lo consideraba así. Mi respeto y admiración por “nuestro” patrón era (y es) sincero; de poner velitas a alguno, se las pondría a él.

En realidad no debería importarme que los jodíos políticos se lo hayan apropiado (apropiarse de las cosas ajenas está en su naturaleza); soy ateo, así que a mí, en teoría, ni me va ni me viene. :-))

Pero precisamente Thomas More es uno de los escasos Santos de la Iglesia Católica (voy a callarme lo que pienso de la mayoría de esos supuestos santos) que realmente me cae bien. La excepción que confirma la regla: un santo varón y, además, un sesudo varón como la copa de un pino.

Tenía título de Sir y ejerció como Canciller de Enrique VIII (de ahí que los políticos se lo quisieran agenciar), que lo mandó decapitar por papista (estaba harto de las arbitrariedades del rey; pedirle que renegara de sus convicciones religiosas sólo fue la gota que colmó el vaso). Mártir de la Iglesia Católica, fue ascendido a los altares en 1935 (¡a buenas horas, oiga!) junto con John Fisher, que cayó con él.

Curiosamente, en 1980, también la Iglesia Anglicana de Inglaterra (en cierto modo fundada por su asesino) los incluyó en su calendario de santos. Don Tomás debió de revolverse en su tumba... :-))) En fin, allí su día se celebra el 6 de julio.

«¿Y por qué considerar a Santo Tomás como patrón de la ciencia ficción?, se preguntará alguno, ¿qué tiene de especial este santo?»

Ay, qué daño ha hecho la LOGSE...

Thomas More escribió (entre otras muchas obras) la célebre Utopía, madre de todas las utopías posteriores. Si no la has leído, no sé a qué esperas... (Pulsa AQUÍ para obtener una edición electrónica de Utopía).

Sumamente inteligente, sabio y erudito (tres cualidades diferentes; él las tenía todas en gran cantidad), uno de los padres del humanismo, gran amigo de Erasmo (otra buena persona), amante esposo y padre ejemplar, con un gran sentido del humor y la ironía, un talante tolerante y abierto y dos cojones como dos riñones... Por no hablar de su sentido del deber, que tantos problemas le acarreó.

En fin, un gran hombre, de los que devuelven a quien los conoce la fe en la humanidad.

Aunque nunca haya sido el patrón de la ciencia ficción de manera oficial, lo fue y lo seguirá siendo oficiosamente... Y, desde luego, en es.rec.ficcion.misc seguiremos poniéndole velitas como antes de que a Wojtyla le diera por cedérselo a esa panda de impresentables. Sí, incluso los ateos como yo. :-))

martes, 20 de junio de 2006

Otro error del ISBN (y van...): El verano del pequeño San John


Lo comentaba el ínclito Juan Carlos Planells a comienzos del año en una de sus notas sobre ediciones de Stephen King y es verdad: «el registro de ISBN es un cúmulo de errores y disparates absolutamente increíble».

Esta noche lo he podido comprobar mientras completaba los datos de la base de idem de mi biblioteca particular. Mi edición de El verano del pequeño San John (bastante peculiar, por cierto; ya os contaré la historia) no aparecía por ningún lado. Me he tenido que levantar para ir a mi cuarto, sacar el libro de su sitio y comprobar directamente el ISBN: 84-350-0421-X.

Resulta que la Agencia se lo había atribuido a Edhasa cuando es de Minotauro. Para colmo, la fecha está mal; es de diciembre de 1983, no de enero de 1984.

Planells no quería dar ejemplos... Bueno, pues ahí tenéis uno. Y no es el primero ni será el último que me hace perder el tiempo.

Por cierto, ya que estamos con el numerito, ¿alguien me puede explicar la chapuza del 978 y el 979 en el ISBN-13?:

«Cuando la capacidad del actual ISBN se agote se introducirá el prefijo 979 y se comenzará la distribución del nuevo cupo de números ISBN. Ambos cupos coexistirán en España, en algunos casos, durante bastante tiempo.

«Los prefijos de editor actualmente en curso se mantendrán con el prefijo 978, pero cambiarán cuando se agote la capacidad del sistema ISBN actual y se comience el sistema ISBN 979.»

(Fuente: mcu.es.)

Pero... ¿Esto qué es? ¿Va en serio?

¡Jeesús, qué jambos!

domingo, 18 de junio de 2006

Las POMMs de es.rec.ficcion.misc (2003)


Las 100 novelas de CF más populares en el grupo de noticias de Usenet es.rec.ficcion.misc

Compartiendo la primera posición, con 21 votos:

Pórtico / Frederik Pohl
Dune / Frank Herbert
Ubik / Philip K. Dick

El resto:

[Nº de votos (apoyos) / Título / Autor]

19 / ¡Tigre, tigre! (Las estrellas, mi destino) / Alfred Bester
18 / 1984 / George Orwell
18 / La mano izquierda de la oscuridad / Ursula K. Le Guin
17 / El juego de Ender / Orson Scott Card
17 / Estación de tránsito / Clifford D. Simak
16 / Los desposeídos / Ursula K. Le Guin
15 / Mundo Anillo / Larry Niven
13 / Cantos de Hyperion, I / Dan Simmons
13 / Fahrenheit 451 / Ray Bradbury
13 / La guerra interminable / Joe Haldeman
13 / Neuromante / William Gibson
13 / Tropas del espacio / Robert A. Heinlein
12 / Cántico por Leibowitz / Walter M. Miller
12 / Cita con Rama / Arthur C. Clarke
12 / Crónicas marcianas / Ray Bradbury
12 / El fin de la Eternidad / Isaac Asimov
11 / Fundación / Isaac Asimov
11 / Los propios dioses / Isaac Asimov
11 / Solaris / Stanislaw Lem
10 / ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? / Philip K. Dick
10 / Mundos en la eternidad / Juan Miguel Aguilera y Javier Redal
10 / Un mundo feliz / Aldous Huxley
9 / Puerta al verano / Robert A. Heinlein
8 / Flores para Algernon / Daniel Keyes
8 / La quinta cabeza de Cerbero / Gene Wolfe
8 / ORA:CLE / Kevin O'Donnell, Jr.
8 / Snow Crash / Neal Stephenson
7 / Cánticos de la lejana Tierra / Arthur C. Clarke
7 / El hombre demolido / Alfred Bester
7 / El Señor de la Luz / Roger Zelazny
7 / Forastero en tierra extraña / Robert A. Heinlein
7 / La sombra del torturador / Gene Wolfe
6 / 2001: Una odisea espacial / Arthur C. Clarke
6 / A vuestros cuerpos dispersos / Philip J. Farmer
6 / Congreso de futurología / Stanislaw Lem
6 / El libro del día del juicio final / Connie Willis
6 / El verano del Pequeño San John / John Crowley
6 / Frankenstein / Mary W. Shelley
6 / La luna es una cruel amante / Robert A. Heinlein
6 / Las puertas de Anubis / Tim Powers
6 / Los tres estigmas de Palmer Eldritch / Philip K. Dick
6 / Maestro Cantor / Orson Scott Card
6 / Naufragio / Charles Logan
5 / El fin de la infancia / Arthur C. Clarke
5 / Hacedor de estrellas / Olaf Stapledon
5 / La invención de Morel / Adolfo Bioy Casares
5 / La máquina del tiempo / Herbert G. Wells
5 / Mercaderes del espacio / Cyril M. Kornbluth & Frederik Pohl
5 / Muero por dentro / Robert Silverberg
5 / Playa de acero / John Varley
5 / Segunda Fundación / Isaac Asimov
5 / SIVAINVI (VALIS) / Philip K. Dick
5 / Soy leyenda / Richard Matheson
5 / Tiempo para amar / Robert A. Heinlein
4 / Campo de concentración / Thomas M. Disch
4 / El hombre en el castillo / Philip K. Dick
4 / Fundación e Imperio / Isaac Asimov
4 / Huevo del dragón / R. L. Forward
4 / Invernáculo / Brian W. Aldiss
4 / La era del diamante (Manual Ilustrado para Jovencitas) / Neal Stephenson
4 / La estación de la calle Perdido / China Miéville
4 / La paja en el ojo de Dios / Larry Niven & Jerry Pournelle
4 / La tierra permanece / George R. Stewart
4 / Los genocidas / Thomas M. Disch
4 / Marte Verde / Kim Stanley Robinson
4 / Más que humano / Theodore Sturgeon
4 / Rito de cortejo / Donald Kingsbury
4 / Stalker (Picnic junto al camino) / Boris & Arkadi Strugatski
4 / Un fuego sobre el abismo / Vernor Vinge
4 / Vurt / Jeff Noon
3 / Cronopaisaje / Gregory Benford
3 / Efímeras / Kevin O'Donnell, Jr.
3 / El Globo de Oro / John Varley
3 / El nombre del mundo es Bosque / Ursula K. le Guin
3 / Heliconia / Brian W. Aldiss
3 / La caza de Nimrod / Charles Sheffield
3 / La guerra de los mundos / Herbert G. Wells
3 / La isla del doctor Moreau / Herbert G. Wells
3 / La naranja mecánica / Anthony Burgess
3 / La nave estelar / Brian W. Aldiss
3 / La voz de los muertos / Orson Scott Card
3 / Las 100 vidas de Lazarus Long / Robert A. Heinlein
3 / Limbo / Bernard Wolfe
3 / Los amantes / Philip J. Farmer
3 / Marciano, vete a casa / Fredric Brown
3 / Pensad en Flebas / Iain M. Banks
3 / Retorno de las estrellas / Stanislaw Lem
3 / Sin noticias de Gurb / Eduardo Mendoza
3 / Tiempo desarticulado / Philip K. Dick
3 / Una mirada en la oscuridad / Philip K. Dick
2 (7) / Amos de títeres / Robert A. Heinlein
2 (7) / Un ojo en el cielo / Philip K. Dick
2 (6) / La guerra de las salamandras / Karel Cápek
2 (5) / Tú, el inmortal / Roger Zelazny
1 (4) / Marte Rojo / Kim Stanley Robinson
1 (4) / El uso de las armas / Iain M. Banks
1 (3) / La nave de un millón de años / Poul Anderson

[Tras la publicación de esta lista recibí un par de mensajes con votos que colocaron a Pórtico, de Frederik Pohl, en cabeza. Una novela que siempre debería estar en catálogo y disponible para su compra en cualquier librería decente.]

Glosario Errefemense: «¡Es una POMM!»


—¿Y qué coño es una POMM? —preguntará alguien.

Mis lectores más atentos lo recordarán, pues lo mencioné en una entrada sobre la excelente novela Vurt, de Jeff Noon. Es una tontería, pero me hace gracia... Y hoy he sabido algo nuevo sobre el tema, así que ahí va:

Para los que no lo sepan, “pomm” es un acrónimo nacido en Usenet, concretamente en el grupo de noticias sobre ficción de género fantástico es.rec.ficcion.misc (aunque a lo largo de los años se ha ido extendiendo a otros como es.rec.comics, es.rec.ficcion,starwars, es.rec.cine e incluso es.rec.musica.alternativas, un caso curioso que un día de estos os comentaré).

Se refiere a las obras que destacan por su calidad de las demás, esas que llamamos —la mayoría de las veces exagerando de mala manera— “obras maestras”... queriendo decir, en realidad, que nos parecen maravillosas y nos han gustado mucho. En honor a la verdad, las obras así ensalzadas casi nunca se merecen la denominación de “maestras” (expresión sinónima de “clásica” [tengo que hablaros otro día de la palabra “cásico”, que se viene utilizando desde hace unos meses en Usenet y que tiene ya, aunque no tanta como “pomm”, cierta raigambre en el medio]) pero cuando al entusiasmo le da por clavar sus espuelas en los flancos de nuestro sentido crítico, a veces este acelera con tal premura que tropieza, cayendo por los suelos y... En fin, eso que os digo.

Puede parecer una tontería, pero me he encontrado este acrónimo, con el significado que le venimos dando en Usenet desde hace seis años, en un montón de lados. Al principio yo pensaba: “¡Anda, éste lee nuestro grupo!” (después de tantos años lo siento como mío) y en la mayoría de los casos resultó, para mi regocijo, que sí. Pero en algunos casos descubrí, aún más sorprendido, que no. Que, si les preguntabas —curioso que es uno— por es.rec.ficcion.misc, por Usenet, por el fandom internauta o la ciencia ficción (por orden decreciente de geekismo), te contestaban: «¿Cómo dices?» No recordaban dónde lo habían oído, no sabían que era un acrónimo (uno no sabía siquiera qué era un acrónimo) y, por supuesto, no sabían qué palabras habían aportado sus iniciales para formarlo, pero sabían lo que significaba.

—Y esas iniciales... —empieza a preguntar alguien (pero me hago el sueco y sigo a lo mío).

Tiene POMM algo de onomatopeya y así me la he encontrado en multitud de ocasiones, aunque siempre pensando que lo correcto es poner tres emes (una manía mía, quizá influencia de Cita con Rama)... Ya me voy otra vez por las ramas. El caso es que es muy sonora y se recuerda fácilmente. Refuerza esa sensación que da a veces una película o una narración que nos maravilla, ¡bum!, como un fogonazo; no por nada se dice, por ejemplo, de tal canción que fue un “bombazo”, o de tal mujer que era una chica boom. Y eso es parte de su éxito.

—¿Pero qué significa P.O.M.M.? —insiste el muy pesado.

Pues...

Resulta que tengo un amiguete, de estos que hace uno en Internet (un gran tipo), cuyo seudónimo es Neko. Ya os hablé de él en aquella entrada sobre Vurt; fue quien me la recomendó. Neko usa un lenguaje bastante colorido, por decirlo suavemente... Pues bien, una vez leyó una novela de ciencia ficción que le entusiasmó especialmente: Snow Crash, de Neal Stephenson. La verdad es que son tal para cual, Neko y Snow Crash. El caso es que el 20 de abril de 2000 entró en es.rec.ficcion.misc diciendo sobre ella, entre otras cosas, lo siguiente:

A mí esto del cyberpunk me mata. Soy capaz de leerme la porquería más infecta si lleva la etiqueta “cyberpunk“ y encima me pongo violento cuando a alguien se le ocurre denostar el género, así que no voy a ser objetivo ni nada: la novela es una puta obra maestra.

Poco después, el 9 de mayo, Kalsbad (otro amiguete —mío y de Neko— habitual de es.rec.ficcion.misc [es más, sigue posteando como un campeón]), remachaba:

Ya tengo leído algo más de la mitad de Snow Crash y sólo puedo decir que es una puta obra maestra de mierda, o sea que... ¿Alguien puede explicarme la razón de que no se haya publicado antes en este bendito país?

Durante años hemos creído que la expresión era de Neko y resulta que es de Kalsbad. :-)) Lo de “puta obra maestra” del Neko llamó la atención, pero lo de Kalsbad ya fue la leche: «puta obra maestra de mierda». :-D Empezó el cachondeo y al poco tiempo ya estábamos todos calificando de Puta Obra Maestra de Mierda nuestras novelas favoritas. Y, como siempre se ha hecho en Usenet con las expresiones un poco largas (En Mi Humilde Opinión [EMHO], Pero Tampoco Para Echar Cohetes [PTPEC], etcétera [etc.]), pronto lo redujimos a POMM. Reducción más feliz aún por su sonoridad.

No es, como se ha explicado muchas veces —de manera un tanto simplista (incluso por mi parte, como “faquero mayor” [responsable de la FAQ, otra expresión adulterada, en este caso por el diaspar, a partir de “fallera mayor”])— a los desconcertados plasmoides de nuevo cuño que, invariablemente, acababan preguntando por el significado de este término, un sinónimo de “obra maestra”. Se aplica, más bien, a las obras que sabemos que no son obras maestras pero que han despertado nuestro entusiasmo hasta el punto de pensar, por un momento, que lo son. Cada uno tiene las suyas. Por eso, a la lista de novelas favoritas de es.rec.ficcion.misc que hicimos en 2003, la llamo “la lista de las POMMs”. Nunca pretendimos que se constituyera como un canon.

En la siguiente entrada postearé la lista completa de pomms 2003 de es.rec.ficcion.misc.

jueves, 15 de junio de 2006

Mi escritorio


Alfredo y Juanma han enseñado los suyos sin la menor vergüenza... ¡Pues vale!, ¡yo también me tiro!

Donde esté Yoda que se quite Joss Whedon, ¡yuju!
Nótese el homenaje a Google Maps, ji ji.

domingo, 11 de junio de 2006

Traduttore traditore: «Almuric», de Robert E. Howard


Bueno, después del desfogue de esta mañana, recuperamos el habitual buen humor y regresamos a la normalidad con un viejo post referente a Almuric, novela de aventuras de sword & planet escrita por Robert E. Howard hacia 1936 y editada por Miraguano con traducción del propio Arellano, cuyo trabajo puse a parir sin la más mínima piedad. :-)) Más que un comentario es un vituperio de la traducción. Lo escribí para es.rec.ficcion.misc en 1999 (ya ha llovido, ya) y lo he encontrado por casualidad buscando otra cosa en Google. Sirva como ejemplo de mi obsesión por la calidad de las traducciones, mi pasión por la diatriba epistolar y mi afición por la parodia. A la salud de Xoota, para que vea lo que le espera. :-))))) [Entre corchetes, alguna que otra nota.]

* * *

Acabo de leer Almuric (ediciones Miraguano, traducción de Francisco Arellano), gracias a Conner McLeod [Ramón Campins, conocido fan de Howard].

No comentaré nada sobre la historia en sí, que me ha entretenido mucho. Sin embargo, no puedo evitar aludir a la nefasta edición de esta obra de Robert E. Howard.

Señor Arellano: El cúmulo de barbaridades gramaticales que infestan las páginas de esta edición de Miraguano me han irritado hasta extremos que no creía posible alcanzar. Me asombra que hayan tenido ustedes la desvergüenza de entregar al impresor semejante montón de inmundicia.

Tanta mediocridad me parecía imposible antes de leer su espantosa traducción. Afortunadamente no me ha costado un duro hacerlo...; de lo contrario, nada en el mundo podría impedirme acercarme hasta ustedes para hacerles la entrega solemne de un flamante ejemplar de la Gramática de la R.A.E., no sin antes haber impregnado sus sagradas páginas con alguna substancia letal. Si el buen Howard resucitara y viera esto, sin duda se pegaría un tiro otra vez.

La desastrosa puntuación, los nefandos laísmos, el uso constante de posesivos en expresiones de posición (“debajo mío”) y otros atroces vulgarismos no han logrado, empero, estropearme la diversión; hacia la mitad de la novela mi sentido de la estética estaba ya tan embotado que sus desafueros lingüísticos apenas me irritaban ligeramente.

¡Cuántas hermosas obras habrán profanado ustedes ya con actuaciones semejantes! No quiero ni pensarlo. La idea de leer, por ejemplo, La caída de la casa Usher traducida por usted, señor Arellano, es algo que me hace temblar de horror con sólo pensarlo, pero no merced a las cualidades terroríficas de las palabras de Poe, sino por la terrible perspectiva de tener que enfrentarme a las horripilantes consecuencias de su mediocre labor sobre la prístina prosa del gran autor americano.

¡Qué les costará contratar a un corrector de estilo! Señores de Miraguano, ¡miren ustedes que hay gente que paga por sus libros! Sin duda se merecen un trato mejor.

jueves, 8 de junio de 2006

Cine y cómic en Santander


Esta entrada se refiere a lo comentado por Nacho Illarregui el 29 de mayo, unas jornadas sobre cine y cómic que se han organizado en Santander. El plato fuerte, para mí, era la visión de American Splendor (excelente película, sobre la vida y obra de Harvey Pekar, que me perdí cuando fue estrenada) y la charla del miércoles 7 sobre cine y cómic, con la participación del estupendo dibujante británico Mark Buckingham, que paso a comentar.

La charla se centró en el tema (cine y comic) durante la primera hora, desviándose un poco hacia el friquismo al final, y no averiguamos gran cosa sobre el trabajo de Mark, que en ningún momento fue de estrella, sino que se integró en el grupo y la conversación; si destacó fue por su lucidez y la pertinencia de sus comentarios.

Se le nota buena gente, sociable, accesible, con buenos modales, simpático y con la cabeza bien amueblada. Además, habla un inglés perfecto y se le entiende todo (yo pensaba que chamullaría algo de spanish, pero no). Eso sí, no le pidáis un dibujo si no queréis que su mujer (la periodista y crítica de comics Irma Page) os torture cruelmente. :-)) [No, ahora en serio, parece que es de los que te hacen el dibujito sin problemas...]

Irma fue traduciendo y opinando con buen juicio; entre los dos desvelaron detalles de cómo las principales compañías de comic habían dado la vuelta a la tortilla en su relación con los estudios cinematográficos y cómo afectaba esto a la producción de las editoriales. Interesante, aunque nada que no sospechara. En la Tertulia Fantástica de Santander hablamos sobre lo mismo hace poco y mis conclusiones se parecían mucho a lo que Mark nos contó y que resumo en la expresión “oportunidades de negocio”. Editores y productores detectan la demanda, estudian las oportunidades de negocio y se lanzan con las que pueden ser rentables allá donde estén, en la dirección que sea, y eso es todo.

También estuvo el caricaturista Enrique Vicente Vegas, famoso por sus cabezones, que comentó el asunto, al principio desde la perspectiva del aficionado y luego desde el punto de vista comercial y profesional, que conoce sorprendentemente bien.

La mesa estaba muy cerca del público y eso se notó. Seríamos unas treinta personas, lo que para ser Santander no está nada mal. El que estuvieran tan cerca del público se notó en lo mucho que intervino éste en la charla; hasta yo (que suelo ser tímido para estas cosas) me permití comentar detalles cuando otro miembro del público preguntó por la relación entre literatura y cómic a nivel de creadores, recordando que ahora mismo hay novelistas de género fantástico ya consagrados, como Orson Scott Card o Richard K. Morgan, haciendo trabajos para Marvel. Luego salió el tema del orgullo friqui, cosa que no me hizo demasiada gracia, y se tiraron un rato largo con ello; qué aburrimiento. Ahí falló Jesús Varas, el moderador y presidente de la Asociación de Amigos de la Narración Gráfica, tan absorto por la conversación que se olvidaba de su función. El ínclito Yexus (Jesús García Sierra), que estaba entre el público, intentó centrar el debate cuando éste derivó hacia el off-topic, preguntando por las adaptaciones en sentido contrario (obras audiovisuales > comic; yo me acordé del Dune de Sienkiewicz) y, sorprendentemente, la mesa no entró al trapo, cuando había cosas interesantes que comentar (por ejemplo, el fenómeno de Star Wars, con su efecto de ida y vuelta), y de nuevo falló la moderación al no dar pie al público (o sea, a mí) :-)) para comentar algo en ese sentido. Parte del público se empeñó en seguir “off-topiqueando”, en algún caso con muy poca fortuna (algún comentario absurdo sobre Watchmen y acusaciones doblemente absurdas de intrusismo contra los guionistas de cine profesionales porque el guión de V de Vendetta debería haberlo hecho Alan Moore [momento WTF de la velada]) y la cosa fue decayendo y prolongando su agonía hasta que Nacho tuvo que irse (sin que Buckingham firmase su ejemplar de Fábulas, qué rabia) y decidí irme con él, pues casi todo el bacalao estaba ya cortado y repartido.

Espero encontrarme de nuevo con Buckingham & Page en la Asturcon, pues ambos son gente interesante y parecen muy majos. De paso, igual consigo que Bucky me dibuje un Bigby (cuando Irma no mire) :-)) y Nacho logra que le firme su Fábulas y le garabatee un Miracleman. Por pedir, que no quede. :-)))

En fin, sólo queda felicitar y dar las gracias a Jesús Varas, a su Asociación y a todos los que han colaborado en esta iniciativa, por atreverse a montar algo así en Santander, que falta hace. Tendré un ojo puesto en ellos de cara al futuro; a ver si entre todos vamos animando un poco la ciudad...

lunes, 5 de junio de 2006

Novel, novella, novelette, story...

Como me ha recordado Ignacio Egea, hace cuatro años hice una pequeña investigación para un amigo de es.rec.ficcion.misc, el foro de Usenet sobre género fantástico. En su mensaje, el bueno de Manuel Marqués (que así se llama este gran compañero de newsgroup al que añoramos todos [ya no postea, por desgracia]), preguntaba por el significado exacto de varios términos ingleses relacionados con el mundo editorial: novel, novella, novelette, story... O, más precisamente, a qué extensión corresponde cada uno de esos términos que designan, como la mayoría de lectores sabréis, distintos tipos de narración según número de palabras.

Como Marqués preguntaba por los términos ingleses, mi explicación se orientó al ámbito anglosajón. Hela aquí:

* * *

Según la SFWA (Science Fiction Writers of America):

Short Story: menos de 7.500 palabras.
Novelette: entre 7.500 y 17.500 palabras.
Novella: entre 17.500 y 40.000 palabras.
Novel: 40.000 palabras o más.

No son medidas fijas. The Scriptorium, una página de recursos para escritores, utiliza unas parecidas pero no iguales:

Novel: Entre 45.000 y 150.000 palabras.
Novella/Novelette: Entre 7.000 y 40.000 palabras. Estos términos son empleados a menudo indistintamente, aunque las novellas tienden a ser más largas que las novelettes.
Short Story: Aproximadamente entre 2.000 y 7.500 palabras.
Short Short: Menos de 2.000 palabras.
Flash Fiction: También conocido como sudden fiction o micro fiction. Por debajo de 1000, 500, o incluso 99 palabras, dependiendo del mercado o las directrices de cada editorial (editorial guidelines o writer’s guidelines).

Ya veis que hay más clasificaciones aparte de las que define la SFWA.

Hay una obra de consulta muy influyente en EE.UU, A Handbook to Literature, de William Flint Thrall y Addison Hibbard, que establece diversas medidas para cada categoría. Aquí tenéis un artículo bastante interesante en el que se trata este asunto de las longitudes en literatura; está muy bien porque da una idea de lo arbitrario que es todo.

Según el artículo, tenemos:

Short story (cuento) - Entre 500 y 15.000 palabras; entre 12.000 y 15.000 se considera long short story (es decir, cuento largo). El mencionado manual indica que una novelette es «más larga que un cuento y más corta que una novela» (novel). Luego define para short novel una longitud de entre 15.000 y 50.000 palabras. Al autor del artículo le parece poco preciso, de modo que prefiere la definición del novelista John Gardner, para quien una novella debe tener entre 30.000 y 50.000 palabras. Las novels tienen más de 50.000 palabras, de acuerdo con diversas fuentes, que incluyen el manual ya citado y al escritor E. M. Forster, que dijo en 1927: «Toda obra en prosa de ficción que supere las 50.000 palabras será [considerada] una novela» (novel).

Hay una serie de términos que son virtualmente intercambiables: novella, novelette, nouvelle y short novel, pero no hay confusión que no resuelva la guideline, el documento con las directrices editoriales que cada casa tiene establecidas; los editores siempre dejan claro qué entienden ellos por cada cosa.
 
Esto de las directrices varía bastante y es muy importante para el autor estar “al loro”; siempre se recomienda enterarse de las directrices editoriales del medio al que se va a enviar un trabajo. En la mayoría de estos documentos, a modo de guía de instrucciones, se especifica incluso el método que se debe emplear para el recuento de palabras, a fin de que luego no haya problemas por unos dólares de más o de menos.

Un ejemplo es la guideline de Ellery Queen’s Mystery Magazine, una revista de misterio que trabaja casi con todo tipo de formatos, aunque su longitud preferida es de entre 2.500 y 8.000 palabras. Trabajan desde short novels (unas 20.000 palabras) hasta minute stories, de 250 palabras o menos. (Por cierto, esta revista paga entre 5 y 8 centavos por palabra.)

Existen sitios en la WWW donde se pueden consultar las guidelines de numerosas publicaciones. Por ejemplo, la Magazine Guidelines Database o el Writer’s Guidelines Directory. Así se puede enterar uno de cómo enviar un relato a Asimov’s Science Fiction o Analog, por poner dos ejemplos apetecibles de “la cosa nostra”.

* * *

 
Nota sobre el recuento de palabras: De la página ya mencionada, The Scriptorium, he traducido (a toda prisa) un texto que explica algunos de los métodos más conocidos. Obviamente, son válidos para textos en lengua inglesa, pero en español no debe de cambiar demasiado la cosa. Aprovecho para señalar que es una lástima que este tipo de material no se pueda encontrar en la red de habla hispana. A ver si alguien se anima. Bueno, ahí va:

«La mayoría de las obras de ficción se definen, en primer lugar y ante todo, por el número de palabras que contienen. Hay varias maneras de calcular el recuento de palabras, con diferentes ventajas y desventajas.

»Recuento del procesador de textos: Es el número que tu procesador de textos proporciona cuando le pides que realice un recuendo de palabras en tu documento. Es el modo más rápido y fácil de obtener un número, pero ojo: No todos los procesadores de texto están de acuerdo en qué es una palabra o como contarlas, y no todos los editores aceptan un recuento obtenido de ese modo. Además este método puede darte menos de lo debido, dependiendo de lo que tu procesador de textos entiende por una palabra. Se suele utilizar como una guía preliminar.

»Recuento por cálculo: No, no hace falta contar cada palabra para obtener ese número. Lo que se hace es contar los caracteres que hay en una línea normal, dividir ese número entre seis, contar el número de líneas de una página normal, multiplicar esos dos números, y multiplicar el resultado por el número total de hojas (incluyendo las que sólo están escritas parcialmente) para conseguir el número total de palabras. Redondea las centenas y... voilà!, tu recuento de palabras. Como estás contando caracteres y líneas, el espaciado y el tamaño y tipo de letra no importan. Esto se acepta generalmente como el método estándar para calcular el recuento de palabras de un documento.

»Recuento por cálculo (forma abreviada): Es la manera más fácil de obtener un recuento de palabras estándar, pero requiere que se den ciertos supuestos. Primero, debes usar una fuente de tipo Courier, con un cuerpo 12 aproximadamente, doble espacio y un margen de una pulgada alrededor de todo el folio. De todos modos, este es el formato estándar para enviar un manuscrito, así que no debería suponer ningún problema. Con este plan, puedes calcular unas doscientas cincuenta palabras por página, sencillamente las mismas que salían antaño cuando usábamos máquinas de escribir. Multiplica el número total de páginas por 250, incluyendo las escritas parcialmente, y ya tienes tu recuento. Deberías acercarte mucho al número obtenido mediante el segundo método, sin tanto contar letras y líneas.»

Ojo con el tercer método también, puesto que las palabras inglesas suelen ser de longitud algo más regular que las del castellano; no sé si funcionará bien en nuestro idioma; sería cuestión de probar a ver qué media sale. [VOLVER ARRIBA]